A lo largo de la historia se ha visto una lucha constante en la que las mujeres tratamos de conseguir igualdad, en este caso igualdad laboral y estudiantil(como es el caso de UPIITA). Lamentablemente, somos nosotras mismas quienes seguimos construyendo la barrera que nos separa de los hombres. Estudios mostraron que la mayoría de las mujeres y hombres opinan que es mucho más difícil estudiar una ingeniería para una mujer que para un hombre. En mi caso particular, yo difiero con esta opinión. Para mí, ambos sexos contamos con la misma capacidad de desarrollar cualquier cosa, siendo la ingeniería un ejemplo. ¿Acaso las mujeres tomaron un examen distinto al de los hombres para entrar a UPIITA?
Existen muchos prejuicios alrededor de lo que las mujeres estudian profesionalmente. Y peor aun, existen prejuicios (aunque ya dispersos) sobre si las mujeres debieran estudiar o no. Cuando yo ya había decidido que es lo que quería estudiar, y varias personas me lo preguntaban, se asombraban con el simple hecho de mencionar la palabra ingeniería. “Debes de ser muy inteligente”, me decían unas compañeras. Que yo quisiera estudiar una ingeniería no significa que sea más inteligente por encima de mis compañeras, pero eso es lo que causan los estereotipos y los prejuicios. En realidad, cualquier persona es inteligente en su área. Tomemos el caso hipotético de un escritor estereotípico. Es realmente bueno con las letras, pero posiblemente es malísimo con las matemáticas. ¿Quiere decir esto que es menos inteligente que el ingeniero que es excelente en matemáticas pero terrible leyendo? Por supuesto que no. Pero, reiterando, ese es el efecto que generan los prejuicios en la sociedad.
Así mismo, las mujeres ingenieros no deben ser rebajadas o sobrevaloradas. Simplemente debemos pensar que ellas son miembros de la comunidad de ingenieros, y como tal, tienen el mismo valor que un ingeniero de género masculino.
En mi opinión, las mujeres somos igualmente culpables al permitir que los prejuicios y estereotipos continúen existiendo. Debemos de impulsar al gobierno (en la rama de la educación) a desarrollar campañas intensivas que traten de eliminarlos, ya que lo único que hacen es crear una sociedad de mente cerrada, que no sabe distinguir el verdadero valor de las personas, y se limita a juzgar solo por la apariencia, o en este caso, el sexo.


