Recuerdo que cuando entré a la vocacional 9 “Juan de Dios Bátiz” varios de nosotros nos sorprendimos de hallar en la tira de materias Filosofía I. Nos preguntábamos, ¿para qué tenemos que estudiar esto si nosotros vamos para ingenieros, no para filosofía y letras? Lo mismo pasó cuando entré a UPIITA, incluso debido a que en Mecatrónica no llevaban materias humanísticas.
Ahora agradezco que las personas que diseñaron el nuevo plan de Ingeniería Telemática se preocupen por formar ingenieros con una educación más íntegra, incorporando valores (en la materia de Ética) o enseñando a expresarnos oralmente en una forma más precisa (en la materia de Comunicación).
Ahora bien, ¿qué beneficio nos traerá como futuros ingenieros el que hayamos cursado estas materias? En un corto plazo, quizá nada. En este momento quizá hagamos las tareas para pasar la materia, no para que repercuta en nuestra vida. Pero si extrapolamos nuestra existencia diez años en el futuro, el haber cursado estas materias humanísticas nos hará un gran favor.
Lamentablemente, la ingeniería – llámese telemática, mecatrónica, industrial, etc. - ha perdido sus valores para convertirse en una disciplina fría en la que el único fin de su existencia fuera desarrollar tecnología para generar ingresos. Debemos de recuperar la visión de que como ingenieros nuestra responsabilidad social es ayudar con nuestros inventos a las personas que más lo necesitan. Hace poco escuché un “Decálogo del Ingeniero” en el que uno de los puntos decía que el ingeniero desarrollaría tecnología siempre y cuando esta cubriera una necesidad humana, pero con la condición de que dicha tecnología no dañara a la humanidad. Tal pareciera que en estos tiempos, los ingenieros han abandonado su condición como personas y se dedican a ser parte de las máquinas (i.e. Los ingenieros que desarrollan instrumentos militares.
Concluyendo, nuestra responsabilidad social como ingenieros en telemática, además de ayudar a solucionar necesidades en el área de las telecomunicaciones, es no perder nuestra identidad como seres humanos. Si logramos esto, todos nuestros remanentes ayudarán a construir en principio un México mejor, y como consecuencia final, un mundo más humanizado.
